Descripción

La filtración final de las aguas provenientes de instalaciones de depuración presenta muchas ventajas y permite encargarse de eventuales carencias de proceso. Valores elevados de Sólidos Suspendidos (SS) implican siempre alteraciones, en sentido negativo, también de otros parámetros.

Exigencias como el mejoramiento de la calidad final del efluente, la adaptación de las instalaciones a las nuevas condiciones operativas, la recuperación de aguas para uso industrial o agrícola, son nuevas necesidades a las que se enfrentan los administradores de las instalaciones de depuración. Las intervenciones de corrección se ven a menudo condicionadas por la falta de espacio.

MITA Biorulli propone, para solucionar estos problemas, un sistema de filtración eficaz y sencillo con tela; este proceso se puede comparar, por los resultados que alcanza, con la filtración con arena. Por otro lado, el concepto de fabricación de los filtros de tela permite realizar el contralavado durante el ejercicio, sin detener la máquina y por lo tanto la filtración y permite que las pérdidas de carga sean las mínimas (máx. 0,5 m c.l.), reducidos consumos de energía y de espacio.

Los filtros de tela se componen de una estructura de soporte (de tambor o bien de discos), revestida de un tejido filtrante especial polstoff compuesto por fibras sintéticas con un espesor de 4 - 5 mm.

Los filtros están dotados de un dispositivo para el contralavado de las telas comandado por sensores de nivel.
Se encuentran disponibles numerosos modelos con potencialidades que van de capacidades de 10 m³/h hasta superar los 800 m³/h por unidad filtrante.

La tecnología y la experiencias aplicativas de MITA Biorulli permiten ofrecer máquinas de gran confiabilidad y de uso simple, con costos muy contenidos de inversión, mantenimiento y ejercicio.

Esquema de funcionamiento

El filtro de tela se compone de un tambor o en alternativa de discos filtrantes montados en un árbol central hueco.
La filtración se produce por gravedad con la máquina parada y aprovecha la diferencia de nivel entre la entrada y la salida de la máquina. Los discos (o el tambor) trabajan totalmente sumergidos en el agua a tratar.
Durante la fase de filtración, los sólidos son retenidos por la tela especial polstoff. El nivel mínimo de agua en la cuba de contención del filtro es controlado por medio de un vertedero situado al lado de la descarga de agua limpia. Al aumentar el depósito de sólidos en la tela, aumenta la resistencia hidráulica al paso y en consecuencia la diferencia entre los niveles de entrada y de salida.
Cuando se alcanza una diferencia de 15 ÷ 20 cm entre los llamados niveles, se activa automáticamente el proceso de limpieza de la tela.

Para la operación de limpieza de la tela, necesaria para restablecer la capacidad de filtrado, los discos (o el tambor) son rotados lentamente. Los sólidos son eliminados gracias al paso en contracorriente, por medio de la tela, del agua ya filtrada aspirada por una bomba, dicha bomba está conectada a las toberas específicas de aspiración que, adhiriendo a las paredes del tambor o de cada disco, generan la distensión de las fibras libres de la tela filtrante, favoreciendo la liberación de las partículas de lodo retenidas.
El contacto de la tobera de aspiración con la tela filtrante genera la recompactación de la fibras libres y por consiguiente la formación de un panel filtrante uniforme.

La tela filtrante de los filtros de tambor o de discos es del tipo polstoff de fibra libre (fibras con una longitud de 10 – 12 mm, diámetro de 13 – 27 µ, fijadas a un tejido de trama ancha que funciona como soporte).
El tipo de filtración conseguido se compara con la filtración profunda de los filtros de arena y no con aquella superficial de los filtros con tela monohilo.